miércoles, septiembre 12, 2007

Alguien tenía que pagar

Vaya, vaya. Que noticia la que nos encontramos esta mañana. Los Patriotas de Nueva Inglaterra son tramposos, así como se escucha.

Luego de que la liga pillara a uno de sus asistentes (quien por cierto ya había sido descubierto antes haciendo lo mismo), hoy la escuadra del Bill Belichick, la que tiene tres campeonatos en los últimos seis años, tiene un signo de interrogación encima.

Y es que la palabra trampa suena verdaderamente agresiva. Hablar de trampa es hablar de engañar, es hablar de romper reglas y como se dice en México, de mala leche.

Sin embargo en este caso me parece que los Patriotas si son algo así como un chivo expiatorio. Cuesta mucho trabajo entender que esta práctica de video grabar los comportamientos en las bancas rivales sea un caso aislado que solo este equipo ha hecho.

La liga ya había puesto énfasis en que durante esta temporada pondrían mucho cuidado en que el tema no siguiera siendo una simple legenda. Y fueron los Pats los que están pagando los platos rotos de una práctica que tiene muchos años de existir.

Desde hace años que los coaches de la NFL decidieron abandonar mandar señales con las manos precisamente ante el hecho de que los rivales estaban pendientes de todos sus movimientos. Y para los pocos que todavía lo hacen, ahora tienen el cuidado de utilizar herramientas que bloquean la vista, por lo menos eso intentan.

Que tal esos cartones (si es que se pueden definir así) que tienen todo el plan de juego impreso y que los coaches en la banca andan cargando todo el tiempo. Además de que sirven para definir las jugadas que pueden ser utilizadas, también se usan como cubre bocas.

Otra estrategia es utilizar jugadores que entran en cada down (conocidos en México como “el correo”). Es mejor mandar a estos elementos con la jugada que andar mostrándola desde la banca.

Se ha llegado a ver que los coaches tienen, digamos a sus “guaruras” personales. Asistentes o jugadores de la banca que se colocan enfrente de ellos cuando están hablando y enviando señales a los actores en el centro del campo.

Lo que debemos resaltar es que estos “métodos” se utilizan desde hace años en la NFL. Y que quede claro que no solamente cuando los equipos enfrentan a los Patriotas de Nueva Inglaterra sino en todos los partidos.

Belichick ya pidió disculpas y seguramente será enjuiciado en los próximos días, y seguramente habrá quien se aventure a cuestionar si los Pats fueron campeones gracias a este tipo de prácticas.

Claro que son culpables, finalmente las pruebas son claras. Pero cuando se apunten dedos a todos los que lo han hecho, es muy probable que se requirieran varias manos para poder contarlos.

martes, septiembre 04, 2007

Lo esperaban, ahora quien sabe

Los Raiders de Oakland tenían planes para el próximo domingo por la tarde cuando recibirían a los Leones de Detroit, la idea era tener en el terreno de juego al mariscal de campo JaMarcus Russell.

“No tengo información para ustedes [la prensa] acerca de quien va a ser el titular el domingo”, dijo el recién llegado Head Coach Lane Kiffin quien esperaba no tener que tomar esa decisión de la manera que se ha venido presentando.

Kiffin y los Raiders decidieron apostar por seleccionar al mariscal de campo de los Tigres de LSU con la primera selección del draft colegial de la NFL en abril. Y a unos días de que el equipo arranque la temporada regular, Russell todavía no está firmado y podría ni hacerlo nunca.

Por las últimas semanas los Raiders de Oakland y Russell han estado en el estira y afloja para intentar llegar a un acuerdo pero las ofertas económicas del equipo no han llegado a la altura que el jugador piensa merece.

Russell se esta poniendo muy exigente con su contrato de novato, algo que desde hace algunos años se ha vuelto una costumbre en la NFL pero hacía mucho tiempo que las cosas no llegaban a estas alturas.

De acuerdo a reportes, los Raiders han ofrecido 31 millones de dólares garantizados al jugador, cerca de 5 millones más de lo que recibiera la primera selección del año pasado, el liniero defensivo de los Texanos de Houston Mario Williams. Sin embargo eso no satisface a Russell quien ha rechazado categóricamente la oferta.

Finalmente con tan solo días antes de que arranque la temporada, no queda más que pensar en dos posibilidades.

Si Russell firmara un contrato, se convertiría en el jugador seleccionado uno en el Draft que más se habría tardado en firmar. El anterior que lo había hecho fue Orlando Pace quien se tardó más de un mes en firmar con los Carneros de San Luis en 1997.

Por otra parte si el mariscal de campo no lo hiciera se sumaría a dos jugadores que no lo hicieran desde 1977. El corredor Bo Jackson seleccionado por los Bucaneros de Tampa Bay en 1986 nunca firmó siendo que prefirió jugar beisbol profesional para luego tener una corta carrera con estos mismos Raiders. El apoyador Tom Cousineau fue elegido por los Bills de Buffalo y prefirió ir a la CFL de donde regresó para firmar con los Cafés de Cleveland.

JaMarcus Russell se encuentra ante la decisión que puede definir su carrera futura.

Hoy por hoy los aficionados de los Raiders están decepcionados ante la ambición del jugador que en el papel era el futuro de la franquicia que ha tenido que buscar una supesta solución en un veterano y muy lesionado Duante Culpepper.

Lo que empezó como un gran romance con la ciudad y los seguidores, hoy se ha convertido en un rechazo que podría comprometer su bienestar en Oakland donde ya están hartos de esperar a que llegue el supuesto rescate luego de una sequía que los tiene hundidos en lo más bajo de la liga.

Y al final de las cosas Russell tendrá la última palabra. Si firmara con el equipo más le vale mostrar el talento que su cuenta bancaria dice tener.

De lo contrario se puede convertir en una de las más tristes historias de la NFL.

jueves, agosto 30, 2007

Cargando la cruz de mi compadre

El mundo del ovoide nacional amaneció este jueves con la noticia de que los Borregos del Campus Toluca ya no podrán competir por el campeonato de la Liga Mayor 2007, esto pese a que todavía no se han enfundado en sus jerseys por primera vez en la temporada.

El circuito deportivo estudiantil que más público convoca en nuestro país se vuelve a ver involucrado en problemas administrativos que afectan a los jugadores y que ponen en duda si los programas de futbol americano son administrados por personas que tienen en desarrollo de sus jugadores en mente.

Y es que no queda más que cuestionarse el porqué pasan este tipo de cosas.

Adolfo Jamal quien tomará las riendas del equipo hace más de un año relevando al afamado coach Diego García Miravete se puso en plan desafiante ante la ONEFA y hoy pierde más que su capacidad de estar en la caja de coacheo cada partido, también podría perder credibilidad ya que tendrá que explicarle a sus jugadores porque no pueden aspirar a ser campeones.

La llegada y alineación del jugador Ernesto Heden González Trevizo con los Borregos se convierte hoy en el peor error que pudo cometer Jamal quien ha sido castigado y no podrá hacer su trabajo normal por un año. Hasta ahí, Jamal digamos que cumple pagando su culpa personal.

Obviamente el jugador no podrá participar con el equipo y se lleva de corbata a su tío, el coordinador defensivo Javier Trevizo. Ellos también ya cargan su cruz.

Lo que de verdad no se entiende es que el esfuerzo de 65 jugadores que están en las filas de uno de los programas de más crecimiento en el sistema Tec, hoy no pueda siquiera brindarles la oportunidad de competir por el campeonato cuando esa es la razón por la que se han preparado por años.

Muchos de esos jugadores tienen la fortuna de contar con una beca deportiva que les ofrece una educación académica de primer nivel a cambio de prepararse, de trabajar y de dar resultados en el emparrillado. Ese objetivo no se va a alcanzar ni para ellos ni para la misma institución que pone los recursos para intentarlo.

Y todo eso se rompe con la decisión testaruda (se tiene que interpretar así) de alinear a un jugador. Según su Presidente, ONEFA había advertido de esto al equipo cuando alineó al jugador ante Aztecas una semana antes y ante Centinelas Jamal y compañía se hicieron de oídos sordos ante la “recomendación” y lo volvieron a colocar dentro del juego. Esa insistencia se convirtió en pesadilla una vez que los Aztecas apelaron y hoy es una realidad.

Si lo pensamos bien, Adolfo Jamal debe tener buenas razones para haber lanzado al jugador al campo. Me cuesta trabajo entender que corriera el riesgo así nada más, pero el equipo al momento no ha compartido nada de sus supuestas pruebas con la prensa y tendrá que enfrentar la sanción empezando este fin de semana cuando reciban a sus hermanos del CEM.

El equipo buscará apelar la sanción tal como lo permite el reglamento y esperan convocar a una asamblea extraordinaria para que se revise el caso de nuevo pero por el momento las cosas están firmadas para los jugadores y sus seguidores, que tienen todo el derecho de exigir una respuesta de sus autoridades.

ONEFA ha asegurado que aplicó el reglamento cabalmente, y si así fue no se ve porque cambiarían su determinación en una segunda instancia por lo que el caso se ve casi perdido.

La noticia ya circula por todo el medio y las especulaciones crecen conforme pasan los minutos. Solo nos queda imaginar que pasa por la mente de Adolfo Jamal durante las charlas que está teniendo con las autoridades del campus y de todo es sistema Tec, todas las preguntas que está teniendo que contestar.

Ustedes, ¿qué le preguntarían?

martes, agosto 21, 2007

Cuestión de tipos de sangre

Luego de que le dejaran ir este martes, el apoyador de las Águilas de Philadelphia Jeremiah Trotter dijo que si le cortaran las venas, seguramente sangraría verde, algo que habla de su cariño por el equipo que por diez temporadas le dio la oportunidad de hacer lo que más le gusta en la vida, jugar futbol americano.

Y hoy ese equipo decide darle las gracias, luego de tanta entrega, de tanta pasión y porque no decirlo de tanto pagarle.

La recompensa para Trotter por unos estupendos años con las Águilas ya está en su cuenta bancaria pero también está en su corazón, mismo que tendría que ser igual de verde para que el fluido vital fuera de ese color.

Cuando escuché esas palabras de Trotter, uno de los jugadores más violentos de la NFL, uno de esos que dan miedo nada más de ver si físico y su capacidad de golpeo, no quedó mas que reconocer que finalmente estos hombres de acero, son simplemente seres humanos que se encariñan, que disfrutan y que envejecen.

Pero ese nivel de amor por un equipo siempre viene de manera recíproca. Los aficionados de Philadelphia extrañarán a uno de sus consentidos, sus compañeros ya no tendrán en él la motivación, el liderazgo que solo la veteranía permite ofrecer. Y hasta el coach Andy Reid aseguró que descargar la noticia en Trotter fue más emotivo de lo que se podía esperar.

Entonces cuando vemos a estos jugadores llegar al final de su carrera, con tantas muestras de amor por el juego, por sus equipos, por sus años de gloria, no queda más que voltear hacia atrás. Hace solo un día, un señor llamado Michael Vick se sigue haciendo famoso en la NFL y no precisamente con sus carreras saliendo de la bolsa de protección.

Trotter y Vick tenían y digo tenían, tiempo pasado, algo en común, la admiración por parte de todos los amantes del futbol americano profesional. Sería verdaderamente ridículo no enamorarse de sus estilos de juego, de verlos dominar desde sus posiciones en el campo de juego.
Pero lo que claramente viene a mi mente es el amor que los jugadores tenían por el juego, el respeto para quienes les pagan sus sueldos y el orgullo que debe sentirse ser de la elite mundial que viste a la mejor liga profesional de los Estados Unidos.

En realidad no creo que Vick hoy se haya merecido ese honor. Siendo uno de los talentos más espectaculares que se han visto colocarse un casco de “tocho”, con mentiras ha mostrado que estaba muy lejos de amar su profesión, esa que le dio la oportunidad de tener todo el dinero, toda la fama.

Mientras Trotter es de sangre verde, Vick es de sangre roja y no precisamente de los Halcones de Atlanta sino de todos los perros que tuvo a bien matar en su hoy afamado negocio.